Maternidad real vs. maternidad “instagramable”
- 20 ene
- 1 Min. de lectura
En Instagram la maternidad suele oler a velas aromáticas, cafés calientes y bebés siempre limpios. En casa, la maternidad huele más a leche cortada, ropa sin doblar y café que se recalienta tres veces. Una no es mentira y la otra verdad absoluta, pero sí es cierto que las redes sólo muestran un pedacito muy pequeño del rompecabezas.
El problema no es la foto linda, sino lo que te dices cuando la ves: ‘yo no puedo’, ‘mi casa nunca está así’, ‘seguro soy mala mamá’. Lo que la foto no cuenta es la crisis de llanto en el baño, el miedo de no estar haciéndolo bien o la discusión con la pareja la noche anterior. Compararte con un instante perfecto es injusto con tu historia completa.

La próxima vez que veas una maternidad perfecta en redes, recuérdalo: es sólo un segundo congelado, no todo el día de esa mamá. Tu maternidad también merece ser contada con sus luces y sus sombras. Si aquí te sientes vista y no juzgada, este espacio es tuyo: ven a quedarte con tu bebé real, tu casa real y tu corazón real.
TIPS
Recuerda: es un highlight, no la vida diaria.
Deja de seguir o silencia lo que te hace sentir “menos”.
Llena tu feed de maternidades honestas y diversas.
No entres a redes cuando estés muy cansada o sensible.
Ponte límite de minutos para scrollear al día.
Haz mini breaks de Instagram cuando te notes obsesionada.
Repite: “Su momento bonito no invalida mi forma de maternar”.
Háblate como le hablarías a tu mejor amiga mamá, con más compasión
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